Londres tiene los mejores parques del mundo. Vale, Central Park es más grande que Hyde Park… pero no tiene Peter Pan…
Los parques ingleses son encantadores, y están un poco encantados. Parecen bosques en los que las plantas han decidido crecer más o menos ordenadas, pero nunca de manera artificial; los jardineros no existen, son fantasmas, pero todo está desordenadamente en su sitio. Es como si un duende fuese a saltar de entre las margaritas, o regalarte unas violetas, o llegar montado en una de las ardillas (ratas con cola) grises y enormes, que hicieron desaparecer a las rojas y pequeñitas, que eran típicas de aquí. Odio a esas ratas con cola… han matado a las de cuento.
Y casi todos los parques tienen lagos; más pequeños, o más grandes, pero casi todos tienen agua, y patos, y cisnes, y algunos barcas, en las que siempre quieres montarte, y nunca lo haces; y perros nadando con la cabecita fuera, que al salir se sacuden, poniéndolo todo perdido, y bancos donde sentarse, muy juntos, detrás de algún arbusto, a que nadie te haga caso, mas que quien quieras que te lo haga (caso…)
Y en algunos sitios, hay jardines franceses, perfectos, alineados, con todas las flores cortadas, que son bonitos, que no están mal, que resultan agradables a la vista, pero que sólo te hacen sonreír cuando llegas a un macizo en el que los ingleses no se han podido aguantar, y han puesto un montón de plantas, todas juntas, como en una casa de mago de Harry Potter.
Y en los jardines de Londres, es en el único sitio donde las estaciones tienen lógica, y en otoño las hojas están narajas, y marrones, y amarillas, y se caen, y llenan el suelo de colores, y las ratas con cola corren entre ellas, y en los árboles quedan muchas, y en las fotos salen preciosas… y luego nieva, poco, pero nieva, y luego crecen pequeñitas, y en primavera se hacen grandes, y todo es color, todo es un arcoiris, y hay coches alrededor, pero los parques son tan grandes, que ni siquiera te das cuenta…
Y hay puestos de bebidas calientes, donde comprar té, qué si no, y hay vendedores de castañas, que hueles desde muy lejos, y hay perros que corren sin correa, pero que nunca te hacen nada malo, y niños que corren sin correa, que normalmente tampoco, y balones que saltan… y te pueden dar, y maravillosos veinteañeros en ropa deportiva, con las mejillas sonrojadas, que gritan, y sonríen, y a veces juegan al rugby… lo que, seamos sinceros, es un punto a su favor, y que, no podría elegir, si me gustan más así, sudorosos, gritones, y encantadoramente humanos, o… ¿lo diré?…. como van el resto del tiempo… con traje!